domingo, 20 de noviembre de 2016

Faltan 117 días

Ayer tuve cena con la cuadrilla. Ésto es otra cosa que se me acaba. Cuando me mude allí abajo se acabaron las cenas de cuadrilla en sociedades gastronómicas. Se acaban también los txikiteos, poteos o las típicas comilonas en sidrerías cuándo llega la temporada.

He soltado a dos de mi cuadrilla, los mas afines, el asunto de la boda. Me la juego, ya que hasta la semana que viene no se lo decimos a mis airas.

Ha sido raro. Me han trasladado un sentimiento entre alegría y desilusión. No les pilla de nuevas, pues es un secreto a voces que terminaría yéndome al sur a vivir, pero les ha entristecido ver perder a uno de la cuadrilla. Se han alegrado, sí, pero tenían esperanza de que fuera ella quien subiera a vivir a Euskadi.

Por otro lado, seguimos sin haber arreglado nada. Sigo sin trabajo allí no tenemos piso, no tenemos viaje de novios, no tenemos anillos y no tenemos cur... ah sí, cura si que tenemos, pero aún no he arreglado los papeleos en mi iglesia... primero habra que avisar a la familia...

Sed buenos. Continúa la cuenta atrás.

El novio.

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